Sara y Raquel.

¡Hola! Somos Raquel y Sara, vivimos en Madrid y ambas tenemos 15 años. Las dos somos Directioners, vivimos enamoradas de los idiotas de las escaleras. Esperamos que os guste nuestra novela y disfrutéis mucho leyendo. Si podéis, dejar vuestros comentarios. Os queremos.

viernes, 22 de marzo de 2013

CAPÍTULO 4


NARRA SARA


Cuando llegamos subimos corriendo y nos metimos en nuestra habitación. Raquel cogió todos los vestidos que tenía de fiesta en su armario y los llevó y los puso sobre la cama para ver que nos poníamos las dos.


Tras estar como media hora viendo y probándonos vestidos y zapatos, al fin, conseguimos dar con los adecuados. Yo me puse esto y Raquel esto. Tardamos casi dos horas en arreglarnos del todo. Cuando estábamos listas, salimos al salón donde esperamos a que llegara Helen para ir con nosotras a la discoteca a la cual suele ir mucho con Janet y otras amigas. Habíamos quedado con ella a las diez y eran menos cuarto. 


-Raquel ¿Qué hora es?- dije algo nerviosa.
- Sara, son casi las diez... y tranquila, nos lo vamos a pasar genial- Me dijo al ver que estaba de los nervios por ir a la discoteca.
- Ya, pero es que tengo ganas de salir y de ver cómo será y no sé... Tengo ganas de conocer gente y pasármelo bie .Es más, después de todo lo que hemos pasado, creo que después de dos o tres meses, tenemos derecho a pasárnoslo bien ¿no?- La dije.
- Si, tienes toda la razón ,¡ pienso pasármelo en grande y disfrutar todo lo que no he disfrutado en ese año y medio! .- dijo en voz alta. yo la sonreí . de repente sonó el telefonillo. Era Helen. La dije que ya bajamos y nos esperó abajo.


Cuando bajamos al portal la vimos que iba con un vestido precioso, así. Llamamos a un taxi, ya que la discoteca a la que nos queria llevar Helen estaba un poco lejos y entre que era de noche y con los taconazos que llevábamos las tres, no era plan de ir hasta allí andando, no llegaríamos hasta mañana. El taxi llegó pronto y tras decirle la dirección, arrancó. Una vez que llegamos y pagamos al taxista, entramos en la discoteca. Era enorme y había varias pistas y una central, que era la más grande. Estaba lleno de gente y nos costó bastante conseguir una mesa donde sentarnos un rato y hablar mientras tomábamos algo antes de lanzarnos a la pista. De repente vimos que un chico alto con el pelo castaño y bastante mono se acercaba a nuestra mesa y le tapaba por detrás los ojos a Helen.


-¿Quién soy?- Dijo el chico.
-Mmm... ¿Liam?- dijo Helen un poco dudosa y extrañada.
-El chico río.- Ya veo que me reconoces la voz a la primera, eh- Dijo apartando sus manos de los ojos de ella.
-¡Liam! ¿Qué haces aquí?- Dijo ella sobresaltada y levantándose del sitio para darle un abrazo.
-Pues nada, he venido con los chicos, a pasar la noche .- Dijo él, a lo que después nos miró- Hola, soy Liam- Dijo acercándose primero a Raquel y dándola dos besos y luego a mí.
-Hola, soy Raquel encantada - Dijo Raquel sentándose después de saludarle.
- Hola, yo soy Sara. -Dije yo levantándome para darle un beso.





NARRA RAQUEL


Aquel chico, Liam, si no recuerdo mal su nombre, se sentó en la mesa con nosotras, parecía muy majo.
-¿Y cómo es que no estás bailando con tus amigos? –Pregunté intentando darle conversación para que no se aburrieran.
-A mí no me gusta la fiesta tanto como a ellos, un rato está bien, pero me canso en seguida. Además, no me va eso de estar bebiendo todo el rato. –Contestó riendo. -¿Y vosotras? ¿No bailáis?
-Nos pasa igual, no nos gusta mucho el ambiente, pero nos lo pasamos bien aún que estemos sin hacer nada, simplemente aquí sentadas –Respondió Sara.
-No sois de aquí, ¿Verdad? –Nos preguntó curioso.
-No, son españolas. Están con Janet y conmigo en la universidad, es un programa de intercambio, y nos ha tocado con ellas. –Contestó Helen por nosotras muy sonriente.
-¡Qué bien! Pues habláis muy bien el inglés, yo quiero aprender español, me encanta ese idioma. –Intervino Liam. 
-¿Y quiénes son tus amigos? –Pregunté curiosa. 
-Mira, ese moreno de pelo rizando, el que está en la barra ligando, es uno de ellos. –Dijo señalando a un chaval alto que sujetaba una copa. –El rubio que lo está dando todo en la pista que casi no se mantiene en pie, es otro. –Dijo riendo y señalando al chico. -Ese moreno con cresta que está hablando con unos amigos es otro y el moreno bajito es el que no está mirando. –Dijo riendo esto último. 
-Muy graciosos todos, sí. –Dije riendo.
-Chicos, me voy a dar una vuelta, a ver si veo a alguien, quedaos hablando vosotros. –Dijo Helen levantándose del taburete donde estaba sentada.
-¿Cuántos años tenéis? –Nos preguntó Liam
-Ambas 18, ¿Tú? –Contestó Sara
-19, pero este año cumplo los 20. Que viejo me estoy haciendo, por dios. –Todos reímos.

Pasamos prácticamente toda la noche hablando y simplemente bebiendo un refresco. Liam era un chico divertido que siempre te daba conversación, nos contó los problemas que había tenido con su riñón, en el colegio y era un ejemplo a seguir, a pesar de lo mal que lo había pasado ahí estaba, con una sonrisa siempre. Nosotras le contamos cosas sobre España, nuestros amigos de allí y nuestras anteriores relaciones. Nos identificábamos con él, también ha sufrido por las chicas. Parecía el chico perfecto, británico, divertido, te sabe escuchar y se interesa por ti, ¿Qué más se puede pedir en un chico? 

-Liam, nos lo hemos pasado genial hablando contigo, pero nos tenemos que ir volviendo. –Dijo Sara algo triste.
-No importa, llamo a un taxi y os acompaño fuera. –Además era caballeroso, sin duda, era perfecto.
Salimos para fuera, todos menos Helen, que se quedó más tiempo, lo estaba pasando muy bien, pero nosotras ya no podíamos más. 
-Mirar, ahí está el taxi. –Dijo señalando a un coche que se veía a lo lejos.
-Muchas gracias, Liam. Lo hemos pasado genial contigo. Dije dándoles 2 besos y despidiéndome, Sara hizo lo mismo.
-De nada, chicas. Ha sido todo un placer. –Dijo sonriendo.


Nos montamos en el taxi y fuimos derechas a la habitación.
Entramos con muchísimo cuidado, para no despertar a Janet, pero no sirvió de nada.


-¡Hola chicas! ¿Qué tal lo habéis pasado? –Dijo encendiendo la luz de la lamparita de noche e incorporándose de la cama. 
-Muy bien, la verdad que mejor de lo que nos esperábamos, ¿Verdad Raquel?
-Si, ha estado genial. –Dije sonriendo.
-Me alegro mucho. Mañana tenemos día libre, ¿Qué queréis hacer? –Nos preguntó.
-No sé, lo que queráis, ¿Y si damos una vuelta por el campus? –Propuse yo.
-Vale, perfecto. Pues ahora a dormir que hay que tener energía para mañana. –Dijo Janet apagando la luz de la lamparita.
-¡Hasta mañana! –Dijimos Sara y yo a la vez.



NARRA SARA



Al día siguiente nos despertó Janet muy despacio, cogimos nuestra ropa, algo cómodo, y nos llevó hasta el vestidor para que nos cambiásemos.


-Este es. –Dijo abriendo una puerta que llegaba a un lugar con bastantes zonas para cambiarse, era muy grande aquel lugar, e impresionante. –He pensado que mejor no despertar a Helen, cuando llegó no se puso ni el pijama, estará agotada. Así que damos nosotras una vuelta. 
-Perfecto. –Dijimos riendo por lo de Helen. 
Nos acabamos de arreglar y fuimos directas a desayunar, y lo más rápido que pudimos fuimos a ver el campus. Janet nos iba enseñando cada parte de este, era enorme.
-Chicas, esperar un momento, que ha venido mi novio a verme. –Dijo lleno rápidamente hacía aquel chico, nosotras la seguimos.
-¡Hola cielo! –Dijo el chico dándola un tierno beso.
-Mira, te presento. Ellas son Raquel y Sara. –Dijo señalándonos respectivamente. El chico nos dio dos besos.
-Esperar un momento, ¿Vosotras no sois las que estabais anoche con Liam, las amigas de Helen?. –Dijo mirándonos curiosamente.
-¿Os conocéis? –Preguntó Janet sorprendida
-Si, eso parece. –Respondió Raquel. -¿Y tú eres el que nos estaba mirando todo el rato? –Dijo ella riendo
-Si, ese soy yo. –Dijo riendo también. –Pero también podéis llamarme Louis.
-Perfecto, pues encantadas, Louis. –Respondió Sara.
-Oye, Raquel, ¿Me acompañas a beber agua? –Dije señalando una fuente cercana. De la manera en que la miré, ya sabía ella de sobra que quería contarla algo. 
-Claro, vamos. Ahora venimos chicos. Dime, ¿Qué pasa? –Dije cuando ya estábamos alejadas.
-Este no es el chico de la banda de Paula. Me suena Louis y Liam, su amigo, ¿No son ellos? –Dijo confusa.
-¿Los de One Direction esos? No creo. –Respondí dudando.
-Yo creo que sí. -Dije segura. -¿Le preguntamos? 
-Vale, ya verás cómo no ese. –Dije caminando para acercarnos a ellos.
-Louis, una cosa, ¿Tú eres uno de los que estás en esa banda tan famosa, One Direction? –Pregunté algo avergonzada.
-No, ¿Quiénes son esos tontos? –Dijo tomándonos el pelo.
-Eso es un sí, ¿Verdad? –Janet río por la situación.
-Vale, sí. Soy uno de ellos. –Dijo como si no le gustase estar en la banda. Gastándonos una broma, claro.
-¿Te importaría hacernos un favor?–Dije juntando las manos a modo de súplica. 
-Claro, dime.
-Tenemos una amiga que es muy fan de vosotros, ella ahora está en Canadá, ¿Podrías llamarla para sorprenderla? -Le conté poniendo cara de pena para que aceptase.
-Si, estaría bien. –Dijo riendo. –Pero vamos a hacerlo bien, vamos a mi casa y la llamamos los cinco, ¿Os parece?
-Claro que si, muchas gracias Louis, estoy segura de que le encantará a nuestra amiga. Las dos le abrazamos.
-Pues no se hable más, vamos. ¿Vienes, Janet?
-No puedo, tengo clase de Física, luego me contaréis que tal ha ido. –Contestó Janet dándole un beso a Louis y un abrazo a nosotras. –¡Hasta luego!
-¡Adiós Janet! –Nos despedimos Raquel y yo a la vez.
-Pues vamos, no está muy lejos nuestra casa, no tardaremos mucho. –Dijo Louis dirigiéndonos hacia su coche.


Una vez montadas en el coche le íbamos contando que nuestra amiga se llamaba Paula, que estaba enamorada de ellos. Íbamos riéndonos pensando la reacción de ella, Louis era muy gracioso imitando como creía que iba a reaccionar. 


-Ya hemos llegado. –Dijo él aparcando. Nos abrió la puerta e indicó que saliéramos. Después él se dirigió a abrir la puerta y cuando estaba casi abierta del todo se paró de golpe.

No hay comentarios:

Publicar un comentario